"Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor". José Luis Sampedro

viernes, 23 de enero de 2015

"Aún queda mucho por hacer"


En los últimos meses he estado escuchando con demasiada frecuencia declaraciones optimistas de los dirigentes de nuestro gobierno, resaltando sus hercúleos esfuerzos por reactivar la economía de nuestro país, aunque para ello, como reconocen en ese espeluznante y esperpéntico vídeo preelectoral, hayan tenido que aplicar medidas gravosas para numerosas familias. En este vídeo, Floriano tiene la valentía de indicar cuál ha sido el gran fallo del Partido Popular en su legislatura: “Ha faltado darle un poco de piel a cada cifra positiva”. Sensación compartida estrechamente por Cospedal y Rajoy: “Seguro, eso seguro”. El problema, en efecto, es ese, que no han celebrado suficientemente sus logros económicos, no que hayan dejado a un país en la miseria social. La responsabilidad no es suya, por supuesto, sino que se debe en gran parte a la causa que alumbra González Pons en el susodicho vídeo: “Ahora es mucho más difícil hacer política”. ¡Bravo! Y, por si no fuera ya lo suficientemente insufrible el vídeo, acaban con un eslogan risible: “Aún queda mucho por hacer”.

No puedo entender cómo estos dirigentes nuestros pueden tener tan poca decencia. La verdad es que empieza a ser insultante, no sólo que no asuman responsabilidades, sino que además intenten vender la moto con que apenas han podido hacer nada en los cuatro años de legislatura y que, por lo tanto, “aún queda mucho por hacer”. Se trata de un discurso totalmente falso, por desgracia, han hecho mucho en menos de cuatro años, de hecho, es difícil llevar a cabo un número de medidas atroces mayor que el de las tomadas por el Partido Popular. “Aún queda mucho por hacer”, se atreven a decir. Yo les contestaría que poco más pueden hacer, pues es difícil que puedan aplicarse medidas dotadas de mayor violencia y eficacia a la hora de liquidar un país que las abanderadas por el Partido Popular en los últimos años. Que no nos mientan, por favor, lo repito: han hecho mucho. Y detrás de cada medida adoptada subyace una ideología que no tiene nada que ver con la afabilidad y el compromiso social que manifiestan sus dirigentes en el patético vídeo preelectoral.

Resulta realmente ardua la tarea de enumerar las medidas destructivas del Partido Popular, por eso intentaré centrarme en las más vergonzosas. Nuestro Presidente del Gobierno, el que asiste en Francia a una multitudinaria manifestación a favor de la libertad de expresión, dirige un gobierno que es capaz de aprobar un anteproyecto para la nueva Ley de Seguridad Ciudadana más propio de un régimen dictatorial que de una democracia, donde se penaliza la grabación y difusión de imágenes de policías en el arbitrario supuesto de “que supongan mofa para ellos o algún riesgo para la seguridad”. Un anteproyecto de ley que defiende el uso de empresas de seguridad privada para controlar la protesta social, con el daño evidente que ello causaría a la soberanía del Estado. Y donde se sancionan las coacciones, injurias y calumnias a los agentes de las Fuerzas de Seguridad, de igual modo tanto si se producen cuando estos se encuentran en el ejercicio de sus funciones como si no.

Este mismo gobierno, que supuestamente ha hecho poco, ha aprobado una ley educativa (la LOMCE) totalmente sesgada, revestida de un enorme contenido ideológico como se observa en las consecuencias de su aplicación: engrosa notablemente el papel de asignaturas como economía, al mismo tiempo que reduce a un papel secundario a todas las asignaturas ligadas con la educación cívica: ya no se impartirán ni ética ni educación para la ciudadanía, a cambio se enseñará una asignatura nueva, Valores Éticos, eso sí, limitada a las personas que no cursen la asignatura de religión (increíble este razonamiento, poder considerar que quienes reciben una educación religiosa no necesitan, como el resto de personas, una educación cívica). Se refuerza asimismo la religión contabilizándola en la ESO a la hora de realizar la nota media. Por el contrario, la asignatura de filosofía, troncal en el bachillerato para la anterior ley, se ve también notablemente perjudicada por la LOMCE. Su papel se reduce drásticamente, privándola de su condición de troncal en segundo de bachillerato. No puede negarse la carga ideológica presente en todos los cambios propiciados por esta nueva ley educativa. Es evidente que este gobierno está deseoso de crear una ciudadanía apática y pasiva. Quiere construir ciudadanos acríticos, que no pongan en cuestionamiento sus medidas. Suena todo muy orwelliano, pero es que, desgraciadamente, así es el gobierno del Partido Popular.

Por último, han encabezado una reforma laboral totalmente dañina para los trabajadores, cuyos derechos se ven gravemente cercenados y atacados por una reforma regida por los principios del neoliberalismo más agresivo. Esta reforma promueve el despido fácil, libre y barato. Presume que los despidos son a priori procedentes, estableciendo que sea el trabajador quien demuestre que el despido no se fundamenta en una causa justificada. Estipula que empresas sin pérdidas puedan deshacerse libremente de sus trabajadores alegando simplemente bajadas en las ventas o beneficios durante tres meses consecutivos. Es una reforma laboral hecha a la medida de Merkel y sus acólitos y que sigue la línea económica de una Unión Europea contaminada por un capitalismo ilimitado y financiero que está ahogando la soberanía de los Estados y la dignidad de los ciudadanos.

Por muchas medallitas que se cuelgue el Partido Popular por la reciente reducción del desempleo y por esos brotes verdes que es capaz de avistar hasta en los lugares más empantanados, el gobierno de Mariano Rajoy ha atacado indiscriminadamente las condiciones de los trabajadores.  El paro puede seguir descendiendo, pero el problema ya no es ese. El problema es que el Partido Popular ha creado una nueva cultura laboral que abraza intrínsecamente la precariedad y la miseria social, que únicamente inaugura “carreras a la baja”, donde solamente vencen aquellos trabajadores desesperados que se ven obligados a vender su dignidad. Y donde los empresarios están facultados para actuar a sus anchas, sin tener que respetar un mínimo de derechos que los trabajadores poseen y que el gobierno del Partido Popular no les reconoce.

“Aún queda mucho por hacer”, se atreven a decir. Que no nos vendan la moto: han hecho ya demasiado y por eso es hora de que se marchen. No puedo ni imaginarme los destrozos que podría acumular el Partido Popular en cuatro años más de gobierno, de verdad, carezco de la imaginación necesaria como para que se me ocurran mayores atrocidades posibles que las pergeñadas por el gobierno de Mariano Rajoy en los últimos cuatro años. Y es necesario que no las olvidemos, que no coloquemos un velo por encima de todo lo sufrido en estos años. Porque el recuerdo lleva al aprendizaje, mientras que el olvido, en ocasiones, no lleva sino a una indulgencia injustificada y perniciosa. Y justamente eso es lo que debemos evitar para no volver a tener que sufrir otros gobiernos como el de Rajoy y para que no se nos engañe con más cantos de sirena ni con más brotes verdes. Debemos ser críticos y por eso no podemos aceptar que quienes tantos daños han infligido a los ciudadanos eludan sus responsabilidades y finjan que aquí no ha pasado nada malo. 

2 comentarios:

  1. De acuerdo con muchas cosas de las que dices. Pero has dicho poco: has olvidado la reclusión de la Cultura Clásica en la LOMCE, la pésima gestión del conflicto con Cataluña y la corrupción sistémica del PP.
    Sin embargo, después de una crítica tan destructiva, ¿no te parece necesaria una nueva construcción?
    Encantado de leerte, César. Te recomiendo también mi blog: politologoenpotencia.blogspot.com
    Luis

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  2. Gracias por dedicar un poco de tu tiempo en leerme :) Seguiré con mucho interés tu blog. Y sí, se podrían añadir tantos desastres al PP...

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